Krakatoa: El volcán más peligroso del Planeta Tierra

Un tsunami azotó las islas de Sumatra y Java en Indonesia la noche del 22 de diciembre, justo antes de las 9:30 p.m. hora local. No hubo aviso alguno de la monstruosa ola, la cual dejó una devastación sin precedentes. La razón detrás de la falta de advertencia es la fuente sorpresa de las olas: a diferencia de los eventos pasados provocados por terremotos.

La bestia geológica llamada Krakatoa, ha sufrido erupciones desde el 18 de junio de este año. Según las investigaciones todo apunta actualmente hacia un desprendimiento de tierra asociado con la actividad del volcán. Una gran parte del flanco sur del volcán se deslizó en el océano, según las imágenes del satélite Sentinel-1 de la Agencia Espacial Europea.

El nombre Krakatoa se usa para designar al archipiélago de la zona. Este volcán ha entrado en erupción en repetidas ocasiones y con consecuencias desastrosas a lo largo de la historia y el tiempo. La erupción del año 417 es considerada como una de las más grandes en toda la historia de la tierra. Fue de tal magnitud que el mundo entero fue sacudido enormemente, mientras que el viento arrastró las cenizas alrededor del globo terráqueo provocando fuertes tormentas y lluvias ácidas. La otra gran erupción fue en mayo de 1883, una explosión cataclísmica destruyó gran parte de la isla que componía este volcán.

Tales eventos son bastante usuales ya que los volcanes están pegados entre sí por capas de roca. Cada erupción se desliza más hacia abajo, por lo que tiene todas estas capas de roca que se inclinan en la dirección de la pendiente. No hace falta mucho para que una pieza se suelte. Y si esa pieza resulta ser grande, puede general olas masivas hacia la costa con ninguna advertencia.

Cuando la mayoría de las personas piensa en los tsunamis, usualmente aparecen imágenes de terremotos que sacuden el suelo. Sin embargo no son la única forma de contraer un tsunami. Glaciares, deslizamientos de tierra y erupciones volcánicas también pueden provocar olas masivas.

En este caso, el culpable es el volcán Krakatoa. Si este nombre suena familiar, puede deberse a que el volcán es el producto del infame volcán más antiguo Anak Krakatau, que en 1883 cobró vida en una de las erupciones más grandes de los tiempos modernos. La erupción fue tan grande que se podía escuchar a casi 3,000 millas de distancia en la isla Rodríguez, y un tsunami resultante mató a más de 36,000 personas. Después de la tormenta de fuego, todo lo que quedó fue un enorme cráter. En cambio, un nuevo volcán comenzó a crecer. El volcán bebé fue apodado apropiadamente Krakatoa o “hijo de Anak Krakatau”. Los terremotos pueden avisar sobre posibles tsunamis, pero el deslizamiento no generó olas de terremotos regulares. En cambio, los investigadores detectaron un rumor de baja frecuencia en la época del tsunami, un indicio de que un derrumbe puede ser el culpable.

La velocidad de la ola está determinada por la profundidad del agua y la altura de la ola relacionadas con la diapositiva, lo que permite a los investigadores simular los eventos. Según modelos aseguran que el deslizamiento de tierra viajó hacia el sureste o suroeste, con olas que demoraron entre 30 y 35 minutos en llegar a tierra. El primer golpe de las olas llegó a Marina Jambu, cerca de Anyer en la isla de Java.