Se registra deformación en el terreno cerca de Ponce según la NASA

Desde el pasado 28 de diciembre de 2019 se ha estado registrando una secuencia sísmica en la región sur de Puerto Rico. El mayor de los sismos ha sido uno de 6.4 de magnitud que se sintió ampliamente en la isla. No es hasta hace muy reciente que se ha empezado a observar cambios en el terreno en la zona más afectada por los sismos, que se han ido registrando a causa de esta secuencia sísmica.

De acuerdo a la NASA, los sismos tienen la capacidad de provocar cambios en la superficie de la tierra. Estos cambios se pueden registrar con un radar interferométrico de apertura sintética (InSAR, por sus siglas en inglés). De acuerdo a los datos generados por este radar satelital se ha visto que la actividad sísmica en la región sur de Puerto Rico ha provocado una deformación en el terreno justo en el área afectada por los terremotos. Se estima que el terreno ha tenido un desplazamiento. El mayor desplazamiento ocurrió al oeste de la ciudad de Ponce, no lejos del epicentro del terremoto de 6.4 de magnitud ocurrido el pasado 7 de enero de 2020. Se registraron hasta 5.5 pulgadas (14 centímetros) de cambio de suelo, moviéndose hacia abajo y ligeramente hacia el oeste.

El movimiento generado por los sismos provoca que la tierra se desplace a una dirección que  depende del tipo de falla y movimiento. Las fallas envueltas en la actividad sísmica actual son las fallas de Punta Montalva y el Cañon de Guayanilla. La falla de Punta Montalva, responsable del terremoto de magnitud 6.4, posee una lineación topográfica hacia el oeste-noroeste y predominan los desplazamientos laterales izquierdos, según un estudio. Por esta razón hemos visto que la zona al oeste de Ponce se ha desplazado ligeramente al oeste. Por otro lado, algunas masas de sedimentos (estratos) son tipo roca caliza y están inclinados hacia el sur, lo que puede explicar por qué el terreno al oeste de Ponce se movió hacia abajo.

Esta deformación es solo una observación, no implica que algo puede suceder. Por ende, no hay nada de que preocuparse.