USGS plantea 3 posibles escenarios con la secuencia sísmica en el sur

La historia para los residentes del sur de Puerto Rico cambió a partir de la noche del 28 de diciembre de 2019, tal y como lo hizo María para gran parte de los residentes de la Isla en especial del centro y este. Desde la noche del 28 de diciembre, la tierra empezó a temblar continuamente con una frecuencia que las generaciones que ahora viven, no habían visto antes. Pasaron los días y durante el amanecer del Día de Reyes 2020 ocurrió un sismo de magnitud 5.8 y en la madrugada del siguiente día, 7 de enero de 2020, ocurrió lo que se temía, un fuerte sismo de magnitud 6.4 que generó amplia destrucción en el sur y el 11 de enero de 2020 una réplica de magnitud 5.9 que causó daños.

Los sismos han continuado en el transcurso de los meses, en ciertos momentos se han dado sismos de magnitud 4 y 5 aunque no con la frecuencia de antes. Estos generan daños en estructuras que ya estan debilitadas y regresan los recuerdos de los sismos más fuertes. Ante todo esto, es importante saber que estamos ante una secuencia sin precedentes y récord. No es cualquier secuencia, ubica en el top 3% de las más activas y para ponerlo en mejor contexto, eso significa que el 97% de las otras secuencias de sismos que se han dado en el mundo han sido menos activas que la nuestra. Es a saber que se han dado sobre 9 mil sismos en el sur y que tan solo contando esos sismos, el 2020 es el año en récord con más sismos en Puerto Rico desde que hay registros de sismos por la Red Sísmica de Puerto Rico que entró en operaciones en el 1987 y aún falta la segunda mitad del presente año. Tal hecho ha provocado que profesionales en la sismología se hayan interesado en estudiar la geología del área y hay investigaciones en curso por el USGS y otras empresas pero como toda investigación científica seria, toman tiempo y aún no se han concluído. Cada vez que ocurre un sismo o una serie de ellos, se agrega mayor información para las investigaciones. Debido a que no se puede excavar para mirar donde ocurren los sismos, la ocurrencia de ellos es la fuente principal para agregar datos para entender lo que ocurre. Por ahora, lo que sí se sabe es que la falla de Punta Montalva donde iniciaron los sismos y la del Cañon de Guayanilla donde ocurrieron los más fuertes no son las únicas, hay muchas ramnificaciones en estas fallas y podrían haber más de 7 fallas activas interactuando entre sí a raíz de datos visuales obtenidos por un submarino que visitó el área en marzo 2020 y la información técnica de los sismos.

Toda esta sismicidad ha provocado gran incertidumbre y preocupación sobre lo que pasará en el futuro. Los sismos no se pueden predecir y esto abre paso al temor, ya que el ser humano no le gusta vivir bajo la expectativa y miedo de que algo malo pueda ocurrir, además de la elaboración de teorías sin base científica sobre el futuro de esta secuencia. Sin embargo, predecir un sismo es indicar que ocurrirá en cierta fecha y hora específica o en un corto de tiempo y a tal magnitud. Un pronóstico sísmico es indicar la probabilidad de vulnerabilidad a sismos basado en una recopilación de estadísticas de sismos pasados y eso es algo que el USGS ha elaborado en un esfuerzo por intentar predecir sismos en el futuro.

Una vez ocurren sismos fuertes, el USGS elabora un pronóstico de cual sería la probabilidad de que ocurran sismos de magnitud 3, 4, 5, 6 o magnitud 7+ tras un evento sísmico significativo. Debido a que el sismo que ocurrió en Puerto Rico es significativo, lo han elaborado y actualmente lo actualizan mensualmente. Dicho pronóstico da bastante información pero se centra en plantear tres posibles escenarios.

PRIMER ESCENARIO (Sismos leves a moderados): Este es el escenario más probable que ocurra y se esperaría la ocurrencia de sismos de magnitudes entre 0.1 a 5.9 mientras la frecuencia de los sismos va disminuyendo con el tiempo. Tendríamos períodos inactivos en la secuencia que aumentarán en frecuencia y duración con el paso del tiempo. Sin embargo, estos períodos pueden ser interrumpidos por sismos de magnitud moderada entre 4.5 a 5.9 (aunque es más probable que ahora los sismos no pasen de magnitud 5.5) que re-energizarían las fallas geológicas de modo que se active la secuencia de forma temporal y luego volvería a su ritmo normal.

Si este escenario se materializa, sería lo que ocurre en situaciones normales y en la inmensa mayoría de las secuencias sísmicas. La mayoría de las secuencias sísmicas tienen su momento pico, el que pudo haber ocurrido entre el 6 al 11 de enero de 2020, y luego ir decreciendo la cantidad de sismos.

Basado en este escenario en 1 mes ocurrirían entre 32 a 230 sismos de magnitud 3.0 a 4.9 y entre 0 a 2 sismos de magnitud 5.0 a 5.9. Mientras que en un período de 1 año ocurrirían entre 200 a 1,900 sismos de magnitud 3 a 4.9 y entre 0 a 14 sismos de magnitud 5.0 a 5.9. La probabilidad que ocurra esto es más de 99%.

SEGUNDO ESCENARIO (Doblete): Este escenario podría ocurrir pero es menos probable y consta de que ocurran sismos de magnitudes entre 0.1 a 5.9 pero que en algún momento dentro de las próximas semanas o meses ocurra un sismo de magnitud similar al que ocurrió el 7 de enero de 2020, cuya magnitud estaría entre 6.0 a 6.9 aproximadamente. De ocurrir este escenario, réplicas de magnitud considerable (dígase de magnitud 4.5 a 5.9) podrían volver a ser constantes hasta que vuelva a disminuir la secuencia sísmica. En este caso, podríamos volver a vivir tiempos similares a los vistos posteriores al 7 de enero en cuanto a frecuencia de sismos. Además que es probable la emisión de una Advertencia de Tsunami que implicaría corrientes submarinas peligrosas (habría que estar fuera del agua pero no desalojar) y la ocurrencia de un leve tsunami si ocurre en una falla tipo normal o inversa.

Este escenario no es el más probable pero tampoco es remoto, ha ocurrido en otras secuencias sísmicas en el mundo. Podemos poner varios ejemplos, el más significativo es el de una secuencia sísmica que se desarrolló en 2011 en Nueva Zelanda que expertos como la Dra. Lucy Jones la comparan con la de Puerto Rico. La secuencia antes mencionada tiene grandes diferencias con la nuestra pero la podemos comparar. En aquel momento en septiembre 2010 hubo un terremoto de 7.1 en la zona central de Nueva Zelanda que generó sus réplicas. Sin embargo, ese terremoto pudo activar otra falla más al este de Nueva Zelanda y el 22 de febrero de 2011 ocurrió un sismo cuya magnitud fue 6.2 que dio paso a una secuencia sísmica, en los meses siguientes continuaron ocurriendo sismos de magnitud 5. Meses después, el 13 de junio de 2011 a las 1:00pm hora local hubo un sismo de 5.9 y ese mismo día a las 2:20pm hubo un sismo de magnitud 6.4, siendo el más fuerte de la secuencia que pasó a ser el sismo principal pero fue un doblete del primero porque las magnitudes fueron similares. Estos sismos reactivaron la secuencia con sismos de magnitud 5 o menores y el 23 de diciembre de 2011 volvió a ocurrir un sismo de 5.9 y 6.2. Las réplicas siguieron días después y el 15 de enero de 2012 ocurrió un sismo de 4.6 que se considera que fue el último sismo significativo de esa secuencia sísmica que duró 11 meses. En Puerto Rico también se han dado posibles dobletes o al menos alguna réplica muy significativa tras los terremotos de 1867 y 1918 según datos históricos tras semanas o meses luego de ocurrido esos sismos principales, pero en aquellos años no había la instrumentación sísmica para saber la magnitud particular. El libro “Historia de los Terremotos en Puerto Rico” del Dr. Luis Caldera da luz al respecto.

Basado en este escenario que es no es el más probable, podrían ocurrir entre 0 a 2 sismos de magnitud 6.0 a 6.9 durante los próximos 12 meses. La probabilidad que ocurra en dicho período es de 17%.

TERCER ESCENARIO (terremoto más fuerte): Este escenario es el peor pero es el menos probable y los profesionales en la sismología lo catalogan como uno remoto. En este escenario, ocurriría un sismo más fuerte de magnitud 7.0 o mayor. De ocurrir, generaría un daño catastrófico en el sur de Puerto Rico y daños severos en gran parte de la Isla. Podría desencadenar en un tsunami cuyo impacto sería más limitado al sur de la Isla y ocurriría si ocurre en una falla tipo normal o inversa o si ocurriese un deslizamiento marino tras un sismo fuerte. También, implicaría en una reactivación de las fallas geológicas con la posibilidad que empiecen a mermar hasta que finalice la secuencia.

Dicho escenario es remoto y casi improbable debido a que las fallas geológicas en el sur no tienen gran extensión y ese punto es clave a la hora de saber si una falla tiene el potencial de generar un terremoto fuerte. La hipótesis en consenso es que las fallas en el sur que están activas tienen el potencial de generar un terremoto no más de 6.5. Sin embargo, ante la imposibilidad de asegurar al 100% este escenario y ante la realidad de que los terremotos no se pueden predecir, este escenario no se puede descartar por completo.

El USGS entiende que aunque posible (pues no se pueden predecir los terremotos) la probabilidad que ocurra este escenario es muy baja o remota. Apenas es 2% la probabilidad que ocurra dentro de los siguientes 12 meses y no específican la cantidad de sismos de 7 o más que ocurrirían porque es una posibilidad remota, pero en tal caso, sería 0 a 1.

Podemos concluir diciendo que hay que internalizar que ocurriran sismos de magnitud 4 y 5 en las próximas semanas y meses. Inclusive, tampoco se puede descartar que ocurra uno similar al del 7 de enero aunque las probabilidades sean menores (es 12%, pero en sismología es una probabilidad estadística suficiente como para considerarlo). Aunque no ocurra otro terremoto similar o más fuerte que 6.4, la alta frecuencia de sismos entre 3 a 5 van a continuar debilitando estructuras y que a largo plazo, los impactos sean similares a lo que ocurrirían con un sismo fuerte en ciertas edificaciones.

De igual manera, debemos entender que esta secuencia sísmica tendrá momentos de baja actividad sísmica pero no hay que tener miedo por ello. De igual manera, estos períodos pueden ser interrumpidos por sismos de magnitud moderada que sean sentidos ampliamente. Cuando ocurran sismos de magnitud 4.5 o mayor, las probabilidades estadísticas de que le siga uno de magnitud igual o más fuerte aumentan en un período de 48 a 72 horas según han planteado expertos en campo como la Dra. Lucy Jones. Es decir, estadísticamente es peor que ocurran sismos moderados o fuertes a que no ocurra nada. Es a saber que si no tiembla o si tiembla leve no hace diferencia porque la energía que liberan estos sismos no es suficiente para evitar uno mayor. También, sismos moderados a fuertes pueden ser precursores a uno mayor como puede que ya no haya sismos precursores, como fueron los sismos previo al de 6.4, las explicaciones sobre la ocurrencia de sismos precursores aún sigue bajo estudio científico para en algún futuro entender mejor lo que ocurre y que pueda iniciar la predicción de sismos.

No podemos finalizar indicando que Puerto Rico tiene que prepararse para un terremoto más fuerte al del 7 de enero y no porque ocurra en el sur de la Isla. Existen otras fallas geológicas con el potencial de generar sismos muy fuertes en el noroeste, norte, noreste y este de la Isla. Por ejemplo, van 233 años del último terremoto fuerte en la zona de la Trinchera de Puerto Rico que ocurrió en 1787 y cuya magnitud se estima entre 8.0 a 8.5, uno así puede volver a ocurrir sin sismos precursores, de sorpresa y sería por mucho el peor escenario sísmico para Puerto Rico.

Aún estamos lejos que la sismología pueda predecir sismos, solo existen probabilidades estadísticas y tienden a fallar constantemente.